Método Perelman para mejorar los tiempos en carreras de calle masivas

quedarse dormido

Llegó la hora de comenzar a utilizar este espacio, así que vamos a intentarlo. Ayer corrí el medio maratón de Buenos Aires, que para los que no son corredores, tiene, como todos los medio maratones, una extensión de 21 km. Si no son corredores no abandonen la lectura de este post, que quizás algo de lo que se dice les termine interesando. Por otra parte, ser no corredor (como también serlo), son estados eventuales, ya que de un día para el otro se comienza a correr y de la misma manera se abandona la actividad.

El Método Perelman para mejorar tiempos en carreras de calle masivas (en adelante el método Perelman) nació por accidente. Sucede que ayer me quedé totalmente dormido y en lugar de despertarme a las 5:30, como tenía previsto, lo hice exactamente una hora después. La alarma del celular la apagué estando dormido, y tampoco escuché la radio del equipo de música que había programado por si fallaba el teléfono. El sábado me había acostado muy tarde, así que no me llamó la atención quedarme dormido. Respiré aliviado al ver que eran las 6:30 y no las 9. Me vestí y desayuné a los piques, y a las 7 estaba saliendo de mi casa. Lo primero que pensé era que en el mismo momento que emprendía el camino hacia la largada de la carrera, mis compañeros de running team estaban sacándose la foto grupal. Pero el problema más acuciante era que tenía que encontrarme con una amiga – Gaby Bianchi – para pasarle el kit de otra amiga – Perla – que no podía correr la carrera porque había caído en cama un par de días antes.

Empecé a buscar un taxi mientras trotaba por la Avenida Las Heras rumbo a Plaza Italia. El panorama se presentaba más que complicado, ya que ni siquiera pasaban vehículos ocupados. Pero cuando estaba llegando a Santa Fé ocurrió una especie de milagro. Un taxi que venía ocupado para a mi lado, el taxista me toca bocina y me hace señas para que suba. Enseguida pensé que era algún compañero de mi equipo “Correrayuda”. Tan convencido estaba que salude al flaco que estaba sentado en el asiento de atrás con un beso y percibí en él cierta incomodidad. El taxista me aclaró que la idea de subirme había sido suya (“no te hagas problema flaco, que vos no pagás nada”, me dijo). El pibe de atrás resultó ser Misha, un americano de Bostón que hacía apenas dos semana que estaba viviendo en Buenos Aires por motivos laborales. Por su reacción, podría afirmar que aun no está muy familiarizado con saludar con un beso a hombres desconocidos que se suben a su taxi. A las pocas cuadras la situación se volvió aun más cosmopolita, porque el taxista volvió a parar para subir a una rubia preciosa que tendría unos 30 años. Nina resultó ser una diplomática dinamarquesa que trabaja en la Embajada de su país, que hace dos años y medio vive en Buenos Aires, y que está a punto de abandonar la carrera diplomática para casarse con un porteño del que se enamoró hace poco más de un año. Nos contó que pensaba tardar 1:30 (un tiempazo para una mujer) porque no estaba bien entrenada.

Llegamos a destino y el bostoniano se nego firmemente a compartir el costo del viaje. Me despedí de mis compañeros de taxi y comencé a trotar hacia la zona de largada para encontrarme con Gaby, con quién veníamos intercambiando mensajes y llamados. Estábamos a tres o cuatro metros de distancia hablando por teléfono, pero no lográbamos divisarnos. Hasta que finalmente nos topamos de frente y le entregué el kit de Perla. En ese momento eran las 7:30 pasadas y yo ni siquiera había entrado en calor, ni dejado en el guardarropas un buzo que no quería cargar durante toda la carrera.

Entonces decidí relajarme. Fui al guardarropas e hice una entrada en calor corta de menos de 10 minutos. Entre una cosa y otra recién traspasé la línea de partida 15 minutos después de la largada oficial. Muchas veces había pensado que largar cuando la carrera ya estuviera empezada podía tener sus ventajas, así que no lo tomé como un problema sino como una oportunidad de experimentar algo distinto.

En las carreras masivas de calle elegir el lugar desde el cual se larga es un tema complicado, por lo menos para el 70% de los corredores. Los que tienen una cantidad apreciable de carreras creo que saben de que estoy hablando. Ubicarse muy cerca de la línea de largada, en el medio o al fondo, con todos sus gradientes, tiene sus pros y sus contras.

Si uno no pertenece al grupo privilegiado de los más rápidos que pelean por los podios o al menos por lograr una muy buena performance en su categoría, colocarse muy cerca de la meta tiene sus inconvenientes. En primer lugar, hay un primero que podríamos definir como ético. Si no somos corredores muy rápidos, ubicarnos cerca de la línea de largada lo que hace es molestar a los más rápidos que se colocaron detrás de uno. Es sumamente molesto sentirse un obstáculo y que para pasarnos nos hagan a un costado a los codazos, mientras nos claven una mirada de desprecio y alguna que otra puteada. Por otra parte, como durante por lo menos los dos primeros kilómetros casi todos te pasan, desde el punto de vista anímico es un golpe a la autoestima y uno corre el riesgo de desanimarse.

Entonces, una vez que nos dimos cuenta que ponernos demasiado adelante no sirve, en la próxima carrera tratamos de colocarnos en un lugar acorde a nuestro ritmo. Incluso, en algunos casos (recuerdo por ejemplo algunas ediciones de la Nike) cuando el corredor se inscribe le preguntan por su tiempo estimado, y le dan una pulserita para que se ubique en el lugar que le corresponde a su ritmo de carrera. Esto funcionaría muy bien si la gente fuera honesta en el tiempo declarado, y además se ubicara en el espacio asignado (cosa que por otra parte nadie controla). Pero en la práctica, son muchos los que no respetan la consigna, y se cuelan con la ilusión de mejorar un par de minutos su tiempo en la competencia. Entonces lo que sucede es que en la largada se produce el efecto congestionamiento. Salvando las distancias, es algo parecido a salir durante un cambio de temporada rumbo a la costa: la salida de Buenos Aires suele ser un infierno, y por momentos no hay otra solución que ir a paso de hombre. Entonces, ahora que largamos en el lugar que teóricamente nos corespondía, somos nosotros los que estamos tratando de abrirnos paso a los codazos y puteadas, o los que buscamos encontrar espacios alternativos, de la misma manera que los automovilistas se meten en la banquina. El congestionamiento suele prolongarse por lo menos hasta los dos primeros kilómetros, y a veces vuelve a producirse más adelante cuando el sendero se estrecha. Si bien es una situación frustrante, de tan acostumbrados que estamos lo tomamos como un inconveniente casi inevitable de estas carreras multitudinarias. Ni hablar si llegamos a último momento y debemos colocarnos al final de la gran hilera: en este caso el efecto congestionamiento se potenciará al máximo.

En conclusión, si uno se anotó en una carrera para buscar su plusmarca individual u obtener un buen tiempo, el congestionamiento es un enemigo que seguramente conspirará contra ese objetivo. En una competencia muy larga como el maratón ese problema se diluye, pero en una de diez kilómetros puede significar que hasta la tercera parte de la carrera no se pueda realmente despegar. En un medio maratón se da una situación intermedia, pero el problema no es desdeñable. El congestionamiento siempre trae aparejado que el tiempo final sea mayor al que potencialmente se podría haber logrado. Ni hablar si el corredor una vez que el panorama finalmente se abre intenta compensar el tiempo perdido, porque corre el riesgo de fundirse y terminar muy mal los últimos kilómetros.

¿Y qué pasa si decidimos largar una vez que la carrera ya empezó hace una buena cantidad de minutos? Para los corredores de elite y los amateurs que buscan podios, este método claramente no les sirve, debido a que los podios se entregan según el tiempo oficial, que contabiliza cuánto tarda el corredor en transponer la línea de llegada, tomando como punto de partida la largada oficial. En otras palabras, la carrera la gana el primero en cruzar la meta, por más que el segundo haya tardado un segundo menos de acuerdo al llamado tiempo neto (que comienza a computarse cuando el corredor efectivamente pasa por la línea de largada, lo cual es registrado por el chip que provee el organizador del evento). Pero decíamos que estos corredores tienen solucionado el problema ya que se colocan muy cerca de la línea de partida. Es más, en muchas carreras los corredores de elite largan unos metros adelante que el resto, justamente para evitarles que algunos desubicados les provoquen el “efecto tapón”.

Si uno larga 15 minutos después, como me sucedió a mi ayer, el efecto congestionamiento desaparece. No solamente al inicio, sino durante toda la carrera. Por supuesto que nuestro tiempo oficial va a ser muy malo, pero si lo que nos interesa es el tiempo neto (como a casi todos los corredores que conozco), con esta modalidad de largada se tienen muchos segundos y hasta minutos para ganar. Así como el congestionamiento genera malhumor y frustración, tener despejado el camino durante los primeros kilómetros nos permite rápidamente colocarnos en el ritmo de carrera que nos propusimos. Además, otra cosa que sucede y que ayer me encantó, es que durante toda la carrera uno pasa a todos los corredores que vienen adelante. Eso me ocurrió de manera muy notoria durante la primera mitad de la carrrera, cuando dejaba atrás a centenares de competidores como si fueran postes. Pero también, aunque ahora me costaba un poquito más pasarlos, a los que rebasé en la segunda mitad y así fue hasta el final de la competencia.

Así como cuando te pasan no te gusta nada, para mi pasar es un placer que me genera un efecto psicológico tremendamente positivo. Correr es precioso, pasar es divino. En síntesis, el método puede servirnos para lograr un mejor tiempo en carreras multitudinarias, que por otra parte son la más importantes del calendario.Y si lo que nos interesa es ver como salimos en la general, por sexo y en nuestra categoría, siempre es posible recomponer la información en función del tiempo neto.

Algo que no dije pero que está implícito, es que el método también nos permite dormir hasta una hora más, como lo demuestra mi experiencia de ayer (aunque claro; no siempre pasará un taxi que mágicamente nos invite a subirnos y viajar gratis).

Pero como sucede con casi todo, no solo en el running sino también en la vida, también hay desventajas, que es bueno conocer para, llegado el momento, sopesarlas con los beneficios.

En mi caso, aunque esto no se aplica a todos los corredores, la principal es que me perdí la foto con mi running team, foto que está al final de este post. De todas maneras, bien se puede llegar a tiempo para quedar retratado con los compañeros, empezar la entrada en calor unos minutos antes de la largada y comenzar a correr 10 o 15 minutos después de producida la misma. Aunque en este caso, claro, adiós a la hora extra en la camita.

La segunda desventaja es que uno corre casi toda la carrera acompañado de corredores más lentos, y eso puede inconscientemente quitarnos el incentivo que produce la competencia. En mi caso, claramente ayer me pasó eso, agravado porque no llevaba ni un reloj con GPS ni un monitor de frecuencia cardíaca. Y como me olvidaba de controlar los tiempos de cada kilómetro, corrí más de la mitad de la carrera sintiendo que iba a un ritmo mucho más rápido del que cumplí en la realidad. De todas maneras, creo que esto es fácilmente corregible si uno dispone de la tecnología que permite monitorear permanentemente el ritmo al cual estamos corriendo. De hecho, esto no hubiera ocurrido si el viernes en la expo no hubieran vendido cinco minutos antes el Garmín que quería comprarme. La última desventaja ya la mencioné arriba, pero la reitero: este método no le sirve a los que buscan podios. Aunque, ciertamente, en las carreras masivas conquistar un podio es muy difícil si uno no es un corredor de elite.

Bueno. Hasta aquí mis reflexiones sobre el “Método Perelman para mejorar tiempos en carreras de calle masivas”. Se los recomiendo fervientemente. No sólo porque pueden conseguir a igual condición de entrenamiento un tiempo neto mucho mejor, sino fundamentalmente porque sin congestionamiento – tanto arriba de un auto como conduciendo nuestro propio cuerpo – el viaje es mucho más placentero.

Imagen
Mi running team. No me busquen porque todavía estaba durmiendo.

Publicado por pabloperelman

Soy economista, casi demógrafo, runner aficionado, distraído crónico, padre de una niña de 15 años y escritor de Correlatos. Aunque, para ser sincero, todo eso no dice mucho de mi. En verdad, no creo en el "about me", pero después de un año y medio de blog llegó el día de completarlo.

Participa en la conversación

13 comentarios

  1. Pablo, me gustó tu relato, yo no se si me bancaría llegar tarde…pero el método es bueno. Es cierto que provoca placer cuando vas pasando corredores, pero creo que a mí me jugarían en contra los nervios jajajajaj pero vale tenerlo en cuenta para intentarlo en una 10k de nike, que ya sabemos que no se puede correr, que vas a disfrutar y nada más…porque hay taaaaanta gente que tiempo no vas a hacer,,,es complicado. Lo voy a tener en cuenta si me saco la fiaca de correr esa carrera…
    beso, marga

    1. Gracias Margus! Sabes que justo hace un rato estaba editando el relato porque encontré varios errores de tipeo. Y agregué que el problema del congestionamiento es mucho más serio en carreras de 10 y ni hablar de 5 km, porque queda poca distancia para recuperarse. Y si: si hay una carrera en la que vale la pena probar este método es en la Nike. Besos!

  2. Bien Pablo, bien x el método y x el no.blog!
    LAs carreras masivas tienen eso, son +iva. Y la masividad tiene que uno está en medio de ese mogollón de gente, donde es todo muy divertido pero a veces, a veces, tiene poco que ver con uno, con tu genética, con tu velocidad y sobretodo con tus soliloquios que, sabido es, funcionan mejor en soledad que con exigentes testigos. Salir del fondo, muy del fondo, quince minutos despues tiene todas esas ventajas, no te lleva nadie flameando, nadie que conozcas te exige velocidades de angustia, y tu carrera es tuya, es totalmente tuya, sin testigos. Uno suele ser, en esos casos, el mejor corredor que has visto en toda la carrera. Y eso es, vaya si lo es, maravilloso para corredores como nosotros…

    abrasivos Pablín, y felicitaciones nuevamente x el emprendimiento!

    Fer

  3. Me gusto tu método y lo voy a aplicar . El tema de la foto lo solucionas cumpliendo con los rituales,
    (levantarse temprano y demas taitas), solo hay que ponerse ultimo, y largar.
    Me parecio que aplicaste nuevamente la tecnica de arrancar rapido, eso se paga y hay que trabajarlo.
    Bien escrito. Abrazo. Crisobal

    1. Gracias Cristóbal! Que bueno que haya alguien mas que yo que quiera probarlo. No, no largue rapido esta carrera. Quizas tendria que haberlo hecho un porquito mas rapido. Pero como no tenia gps y a todos los pasaba con facilidad, pense que estaba yendo mas rapido de lo que en verdad estaba yendo. Y termine con demasiado resto, lo cual significa que no me esforce todo lo que habria podido. Igual, entre quemarme o que me sobre, elijo que me sobre. Ese equilibrio perfecto entre no quemarse y que no te sobre nada es el ideal a alcanzar, y hay que trabajar para conseguirlo. Abrazo y gracias por el comentario.

  4. Hola Pablo. Bien por el método y el NO blog!!
    Primero me encanto tu experiencia de taxi compartido! Me muero de pensar dandole un beso al gringo!!!! Jjjjjaaaa!
    En segundo termino, no soy de elite ni nada próximo, pero no soportaría pasar por esa situación La noche anterior dejo preparada hasta las gomitas del pelo (elegidas minuciosamente), para que tengas idea de mi nivel de locura. Necesito cumplir todos mis rituales con el debido tiempo, mínimo dos horas antes de la hora del encuentro. Nada puede quedar al azar, aunque se trate de un fondo.
    Obviamente, cada uno … un mundo. Personalmente no me molesta que me pasen.
    Creo que lo mejor es ponerte en contacto y sentir que el mejor plan es el tuyo, el que te pone en tu camino y en el de tu obra final. Y muchísimo mejor si podes compartirlo con compañeros de corrida. Eso es lo mas lindo, compartirlo!
    La foto es parte de la mistica previa. Encontrarte, observar la mirada del otro y volver a encontrarte con ese otro.
    Abrazo, Myri

    1. Myri que bueno que te hayas reído con lo del taxi compartido. Si algo pretendo de este blog es que sea divertido. Seguramente somos como corredores como somos en la vida. Yo soy un desbolado,y aun las veces que intenté dejar preparadas las coasas la noche anterior, siempre me olvido algo y se me hace tarde. Por eso casi nunca llego a la foto, aunque siempre lo lamento mucho. Está bueno que no te guste que te pasen. Yo lo detesto y por eso me gusto lo de largar tarde. Pero bueno, eso no quiere decir que todas las carreras haga lo mismo, pero por lo menos tengo solucionado el problema cuando se me hace tarde, que es casi siempre. Seguí visitándome y comentando, que sos bienvenida. Un abrazo.

  5. ¡Muy buena crónica! Muy divertida, sobre todo la escena del taxi. Me gustaría compartirla en mi blog estos días, si me autorizás. Yo soy de los que se desesperan por los tiempos, al punto de que me pasé mis buenos 10 minutos abriéndome paso en la largada, intentando llegar lo más adelante posible. Debido a que la materia es impenetrable e indivisible, en un momento me tuve que detener. Crucé el arco al minuto de la largada oficial, y tengo amigos que les llegó 5 minutos. Así que 15 no son tan graves, y traen aparejadas las ventajas que describís.
    ¡Me sorprendió el grupo numeroso! Conté hasta 24 y ahí abandoné, porque parecía que no era ni un cuarto del total. ¡Saludos!

  6. Por supuesto que tenes mi autorización. Para mi seria un gran honor ya que soy tu fan. Lo reitero aqui y lo ampliare en breve.Semana 52: Espartatlon, es sin duda el mejor blog de running que hay en la Argentina, por lo menos de los que conozco yo. Siganlo! Abrazo Martín.

  7. Pablo no se si notaste que al final me diste el numero tuyo y vos corriste con el de Perla ! jajaja !! que lio fue el encuentro… estando a metros y sin vernos… si supiera escribir haria una cronica apate de esto!
    El metodo es bueno, pero como matar la ansiedad que todos arrancan y uno se tiene que quedar esperando?? evidentenemte el metodo Pelerman es para no asiosos….

    1. No! No me habia dado cuenta! Soy un distraído incurable. En algún momento lo sospeché pero después me olvidé del asunto. Espero que me hayas hecho un buen tiempo! Con razón no me coincidían los parciales publicados, ni el tiempo total, ni el neto. Ahora tengo que volver a mirarlos para saber cómo me fue. Yo soy super ansioso también. Creo que si no fuera por la llegada tarde tampoco podría soportarlo. Aunque recién pensaba que eso de no estar apurado tiene otra cosa maravillosa,,que es poder hacer tranquilo la cola para hacer pis sin estar pensando que está por largar la carrera. Besos

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

M T

Poesías, prosas y cuentos

Correlatos

Relatos, ficciones y lo que tenga ganas de escribir

Semana 52: Espartatlón

Relatos, ficciones y lo que tenga ganas de escribir

ES DOMINGO Y NO TENGO NOVIO

Relatos, ficciones y lo que tenga ganas de escribir

A %d blogueros les gusta esto: