El día que me secuestraron las FARC. Segunda parte

Guerrilleros de las FARC-EPEstamos entonces navegando en las aguas del mar Caribe con destino a la costa panameña. Hace unas cinco o seis horas que comenzamos la expedición. El cielo está despejadísimo y todo brilla, lo que aumenta la belleza del paisaje, pero a cambio no ofrece ningún reparo del sol que pega durísimo sobre nuestras cabezas. El estómago nos recuerda lo lejos que quedó el desayuno. Como vamos a buen ritmo y no tenemos apuro, decidimos hacer un alto en la playa más cercana para almorzar, descansar un poco y por qué no aprovechar para bucear un rato en las cristalinas y transparentes aguas caribeñas.

Así es que dirigimos nuestra pequeña embarcación hacia Triganá, un pequeño pueblo recostado sobre la bahía del mismo nombre, ubicada en el extremo noroccidental de Sudamérica. Cuando ya estamos por tomar contacto con la costa y no tenemos posibilidad de devolvernos, veo que se aproximan corriendo hacia nosotros una veinte personas vestidas con indumentaria verde oliva militar. Pienso que se trata de la policía o el ejército colombiano, pero cuando se colocan a unos cincuenta metros alcanzo a divisar que además de hombres también hay mujeres y niños. Alguien murmulla que seguramente se trata de algún grupo guerrillero, y que probablemente sean las FARC. Sea como fuere hay que conservar la calma y seguir las instrucciones que nos indiquen.

La primera orden es que todos nos bajemos de la lancha con la excepción del conductor. Nos revisan rápidamente para asegurarse de que no estamos armados y nos permiten conservar nuestras pertenencias. Yo llevo una riñonera con algo de dinero, documentos y una pequeña cámara de fotos. Estoy seguro de que me la van a requisar, pero para mi sorpresa luego de examinarla con cierto detalle me la devuelven. Nos ordenan guarecernos bajo la sombre de un árbol de mango, hasta que nos den alguna otra indicación.

Si bien mis compañeros de travesía no pierden la calma, noto que están tensos. Cruzamos miradas entre nosotros pero nadie atina a pronunciar palabra. Por más acostumbrados que estén los colombianos a enfrentarse a situaciones peligrosas, para ellos también caer en manos de la guerrilla constituye una novedad. No sabemos cuál es la razón por la cual nos interceptaron, y mucho menos para que le puede interesar nuestra embarcación a un grupo guerrillero que ejecuta la totalidad de sus acciones a nivel terrestre. Como nadie nos vigila de cerca y en ningún momento los guerrilleros han utilizado sus fusiles para amenazarnos, por el momento me siento tranquilo e invadido por la excitación que me produce la adrenalina. Estoy en la fase final de un viaje maravilloso, y sobre el final aparece este bonus track impensado de turismo guerrillero.

Ya son las 12:30 hs. Observamos que están utilizando nuestra embarcación para interceptar dos buques pesqueros de bandera norteamericana, que se someten a las órdenes de las FARC aparentemente sin ofrecer resistencia alguna. Al menos en ningún momento oímos disparos. Vemos cómo le ordenan a la tripulación abandonar sendos barcos, y depositar en la playa la totalidad de la pesca obtenida. Finalmente les indican que bajen todo el equipamiento del barco: botes salvavidas, colchones, ropa de cama, utensilios de cocina, provisiones de alimentos frescos y perecederos. Luego se suman otros dos barcos más y sucede exactamente lo mismo. Toda la operación habrá llevado por lo menos cuatro horas. La cantidad de pescado que llevaban acumulado los cuatro buques es tan grande que parece que nunca van a terminar de descargarla.

Mientras observamos como se desarrolla la operación recibimos la visita del que se presenta como el comandante del trigésimo cuarto cuerpo de las FARC, encargado de operar en la zona del Urabá. Nos informa que el objetivo del operativo en primer lugar es “quemar los barcos pesqueros norteamericanos como represalia por la depredación y el despojo de la fauna ictícola colombiana” y, en segundo lugar, “desquitarse del ejército por la operación “Casa Verde”. (Casa Verde fue un enorme operativo que había llevado a cabo un par de meses atrás el ejército colombiano para tratar de desmantelar a la cúpula de las FARC, en momentos en que la guerrilla y el ejército intentaban negociar un acuerdo de paz que pusiera fin a un conflicto armado que en aquel momento ya llevaba más de 25 años. De hecho, en aquella época, el segundo grupo guerrillero más importante del país – el M-19 – dejó la lucha armada y se transformó en un movimiento político democrático con participación electoral).

Nos dijo que con nosotros ellos no tenían ningún problema, que nos habían interceptado y retenido porque necesitaban utilizar nuestra lancha para llevar a cabo el operativo, y que no teníamos que temer ni preocuparnos por nada. Que una vez que terminaran las acciones que estaban desarrollando nos devolverían la embarcación y liberarían al conductor. Y que mientras tanto podíamos hacer lo que nos diera en gana. En ese momento a mí se me cruzó una idea por la cabeza que, por prudencia, sabía que lo mejor era guardármela. Pero era demasiado tentadora y al final la solté. “Podré sacar algunas fotos con mi cámara”. Sabía que me estaba exponiendo no solamente a una casi segura negativa, sino que además corría el riesgo de que esta vez si me quitaran definitivamente la cámara. Antes de contestarme el comandante me preguntó de dónde venía y, cuando le conté que era argentino, para mi sorpresa dijo: “Pero claro hombre, adelante. Ud. es de la misma patria del Che Guevara, así que con todo  gusto saque las fotos que quiera, siempre y cuando no nos retrate a ninguno de nosotros.”. “¿Retratar a Uds. los guerrilleros? No comandante. ¿Cómo se le ocurre que haría algo así?”

Continuará…

Publicado por pabloperelman

Soy economista, casi demógrafo, runner aficionado, distraído crónico, padre de una niña de 15 años y escritor de Correlatos. Aunque, para ser sincero, todo eso no dice mucho de mi. En verdad, no creo en el "about me", pero después de un año y medio de blog llegó el día de completarlo.

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4 comentarios

  1. Increible historia!!! como es que no la conocía o la memoria me falla tano!!! excelentes fotos y una narrativa impecable.

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