Chateando en secreto con mi ex-suegra (o como evitar caer delatado por el smartphone en un acto de infidelidad)

telegram vs whatsapp

El pasado 21 de febrero no hubo un terremoto, ni un tsunami, ni una explosión nuclear. No desapareció misteriosamente del mapa un avión, ni hubo una declaración de guerra entre dos potencias mundiales. No pasó nada realmente; o si: se cayó whatsapp. Efectivamente, el servicio de mensajería gratuito que apenas tres días antes había sido vendido a Facebook por la friolera de 19.000 millones de dólares dejó de funcionar durante cuatro horas, y 450 millones de usuarios quedaron incomunicados. Hubo muchos padres que se preocuparon por sus hijos y algunos hijos que se preocuparon por sus padres. Y seguramente muchos enamorados habrán sufrido tratando de interpretar el prolongado silencio que les prodigaba su media naranja luego de clavarles el doble tilde.

Yo fui uno de esos 450 millones de usuarios abandonados por la empresa que en poco tiempo convirtió a los otrora revolucionarios SMS en una herramienta con fecha de defunción cercana, al menos para los que portan un teléfono inteligente. Y me informé, como otros muchos, que Whatsapp no estaba solo en el mundo de los mensajeros gratuitos. Dentro de las opciones al Whatsapp se destacaba Telegram. Este mensajero básicamente tiene las mismas funciones que Whatsapp, pero de acuerdo a las reseñas las ejecuta con mayor estabilidad. Decidí bajarme la app y convertirme en uno de los ocho millones de usuarios decididos a probar Telegram en los días siguientes al accidente de Whatsapp. Claro que para poder efectivamente usarla necesitamos comunicarnos con otros usuarios que también tengan Telegram, y eso constituye una seria complicación porque en el mercado argentino de la mensajería Whatsapp, al menos por ahora, tiene una posición casi monopólica. La cuestión que una vez que abrí la aplicación instalada en el teléfono, Telegram me informó que Amalia, mi ex suegra, también tenía instalado dicho servicio de mensajería. Mirando las opciones que me ofrecía Telegram advertí una primera diferencia importante con Whatsapp: la posibilidad de realizar un “chat secreto”. Como no entendí que significaba esa opción decidí probar y, cuando quise acordarme la había invitado a mi ex suegra a un “chat secreto”, sin que el mensajero me diera la oportunidad de volver atrás. Un poco avergonzado, esta situación embarazosa me hizo recordar a la película “El graduado”, en la que un joven Dustin Hoffman tenía un romance simultáneo con una chica de su edad y su madre, la legendaria Mrs. Robinson interpretada por Anne Bancroft e inmortalizada por la hermosa canción de Simon & Garfunkel. Unas horas después Amalia aceptó mi invitación al “chat secreto”, probablemente teniendo la misma poca idea que yo acerca de que se trataba.

¿Y de qué se trata entonces la opción de “chat secreto” ofrecida por Telegram? Concretamente permite al usuario elegir entre opciones de autodestrucción de los mensajes que van desde un mínimo de dos segundos hasta un máximo de una semana. La ventaja para aquellos que tienen relaciones clandestinas, y que no se resisten a enviar y recibir mensajes en sus teléfonos celulares es obvia: como en “Misión imposible”, una vez leídos los mensajes se autodestruyen automáticamente, y no hay manera que los afectados puedan descubrir los crímenes por más buenos hackers amateurs o profesionales que sean. Si se tiene en cuenta que en la actualidad más del 90% de las infidelidades son descubiertas en los teléfonos (no solo en estos aparatos hay mensajes sino que también se reciben los correos electrónicos), la de Telegram parece una importante contribución al servicio de engañar con éxito al prójimo. De similar manera funciona la aplicación Snapchat, que es otro programa de mensajería instantánea que permite enviar fotos y vídeos a uno o más amigos. Y que, a diferencia de otras aplicaciones normales de mensajería de texto, los mensajes de Snapchat tienen una duración definida y se borran automáticamente. Esta aplicación es furor en el mundo y en poco tiempo alcanzó una cotización de 3.000 millones de dólares, los que fueron considerados escasos de acuerdo a las expectativas de sus creadores, que decidieron no venderla.

Si piensan que el objetivo de los que usan Snapchat o la opción de “chat secreto” de Telegram es mantener limpio el teléfono de los mensajes viejos y evitar el borrado manual, lamento decirles que para la mayoría la utilidad principal es otra. La infidelidad, por supuesto, lejos está de ser un nuevo fenómeno de los tiempos que corren. Pero sí es cierto que Internet y todas las nuevas herramientas puestas al servicio de la comunicación la han visibilizado más que nunca antes en la historia. Así como los mails y los SMS han llevado a innumerables infieles al banquillo de los acusados y los han dejado prácticamente sin defensa alguna, los medios más recientes han tomado cuenta de este “problema” y tratan de minimizar las desventuras de aquellos que tienen dividido su corazón y no se animan a confesarlo. O peor aun, lo confiesan de la peor manera posible, dejando al alcance de la vista sus correos o chats con sus amantes.

Si alguna duda queda de cómo las redes sociales tratan de adaptarse a los nuevos tiempos y, por supuesto, de hacer nuevos negocios. Con esas premisas nació http://www.ashleymadison.com, un sitio de citas especialmente diseñado para infieles y, que según sus creadores, tiene por uno de sus principales objetivos … ¡evitar los divorcios!, “dándole un poco de aire a relaciones que llevan muchísimos años y que necesitan un poco de aire para ser revitalizadas”. ¿No les suena el nombre? Nunca escucharon hablar? Les cuento entonces que Ashley Madison ya tiene más de 250.000 usuarios en Argentina, y es una de las redes sociales que más crece en el mundo. Ojo entonces donde dejan sus teléfonos celulares y recuerden que cuando más inteligentes los adquieran, más cerca están de quedar descubiertos como bobos tortolitos. Después no me digan que no les advertí.

Ashley madison

Publicado por pabloperelman

Soy economista, casi demógrafo, runner aficionado, distraído crónico, padre de una niña de 15 años y escritor de Correlatos. Aunque, para ser sincero, todo eso no dice mucho de mi. En verdad, no creo en el "about me", pero después de un año y medio de blog llegó el día de completarlo.

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10 comentarios

  1. Un abordaje divertido de un tema para el debate, el soporte tecnológico al servicio de la eficacia del engaño.
    Aunque también es posible divertirse y con mi novio tenemos nuestro propio chat secreto en Telegram. Para las conversaciones más íntimas cambiamos de chat!

    1. Es verdad. Nos pareció más constructivo que hacer que nos engañábamos utilizando el chat secreto con autodestrucción de mensajes en 2 segundos.

  2. Muy interesante conocer nuevas posibilidades para un tema tan viejo como la infidelidad!

  3. muy divertido el relato!!!! no quiero imaginarme la cara de tu ex suegra con el aviso del chat!!! muy bueno!!!! y cada vez me convenzo más de seguir con mi precario telefonito…esos líos seguro no tengo!!!

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