¿Por qué el running es furor en Argentina y el mundo y llegó para quedarse?

Mi running team Correrayuda en el Cruce de los Andes 2014
Mi running team Correrayuda en el Cruce de los Andes 2014

No conozco estadísticas pero, si me apuran un poco, me animo a apostar que después del fútbol el running es el deporte más practicado del país. Cuando se produce un fenómeno de tales características no se trata de una casualidad, sino que con seguridad hay razones muy concretas que lo motivan. Voy a tratar de desentrañarlas con el fin de alentar a aquellos que aun no corren pero que lo están pensando. Así, de paso, en lugar de explicarles lo que viene abajo los mando a leer el blog.

Cuando me preguntan por qué corro y las preguntas van más allá de las generalidades y comienzan a ser más específicas, casi con seguridad no se trata solo de un simple curioso, sino también de alguien que tiene ganas de empezar, que lo está pensando. Como muchas de esas charlas van derivando en interrogatorios. más o menos tengo organizado un discurso para promover que esos candidatos a runners dejen de dar vueltas, se pongan de una vez las zapatillas y salgan a correr. Así que este post va a dedicado a ellos, aunque creo que también va a gustarles a aquellos que hace rato descubrieron el maravilloso mundo de las correrías.

Como el running es una de las opciones deportivas que hay para escoger entre tantas otras, voy a hacer una comparación con el fútbol, que es el deporte que reina en la Argentina y gran parte del mundo, con una creciente cantidad de mujeres que lo practican. Los varones comenzamos a jugar al fútbol desde muy chicos. Lo hacemos porque el juego es atractivo, porque vemos fútbol y escuchamos hablar de fútbol casi todo el tiempo (en los medios, pero también en charlas con amigos, compañeros de estudio o de trabajo). Pero también porque es una forma de integrarnos socialmente. Aun los que son medio pataduras van a jugar al fútbol para no quedarse afuera de lo que hacen el resto de sus amigos. Una vez concluida la etapa escolar algunos lo continúan jugando, pero a medida que pasan los años la mayoría comienza a “retirarse”. Entre los que siguen practicándolo la mayoría lo único que hace es jugar el picadito semanal, quizás más motivados por la cena post partido que por la actividad deportiva en sí misma. Cumplen así una pequeña cuota de actividad deportiva que, lamentablemente, sino se la acompaña con otro ejercicio, no solamente no sirve de nada, sino que por el contrario puede ser muy peligrosa para la salud. Tarde o temprano esos picaditos cada vez resultan más difíciles de sostener y llega un día donde se toma la decisión de abandonar y aparece una pregunta complicada de responder: ¿Y ahora qué?

El running, aunque en los últimos años este panorama viene cambiando aceleradamente, y hay una creciente cantidad de jóvenes que se se está volcando a esta actividad es, por el contrario, un deporte a la que la mayoría llegamos en la madurez. En muchos casos después de alcanzados los cuarenta. Y los cincuenta también. Por el contrario, ¿a quién conocen Uds. que se ponga los botines y se haga futbolista a tales edades? A nadie. Veamos por qué.

Para empezar a correr solo se necesita tomar la decisión. A veces ese paso es el más difícil y puede llevar mucho tiempo de largas meditaciones con la almohada. Trataré de ayudar con este post a que el tiempo de las reflexiones se acorte un poco. Si sienten que tarde o temprano van a tomar la decisión, si empezar a correr es una cuestión de tiempo, por qué no hacerlo, no digo hoy, sino al menos mañana.

Veamos. La verdad es que hace un montón de años que no hacen deporte. Es más; si se sinceran un poco, salvo en la clase de educación física del colegio y algún partidito de fútbol o de voley que los obligaron a jugar porque faltaba uno para completar equipo, nunca hicieron nada. Saben que les vendría muy bien hacer deporte. Quizás el médico clínico después de ver los últimos análisis clínicos y anotar lo que marcó la balanza, los miró seriamente y les dio a entender que el asunto solo con dieta no se arregla y, Uds. (en ese momento casi convencidos), le prometieron que una vez que solucionen ciertos problemas, que reorganicen algunos horarios, que arreglen con la abuela o alguna tía para que les cuide a los chicos, arrancan. A lo cual el facultativo seguramente les devolverá una sonrisa comprensiva, y no les diga que por lo menos en los últimos cinco años le vienen haciendo el mismo verso.

Si la mala cara del médico y las motivaciones de una vida más saludable no son suficientes para tomar la decisión, la obligación de este escriba es sumar otros argumentos que sean convincentes. Recordemos entonces que los chicos y chicas comienzan a jugar al fútbol (o al voley, al rugby, al basket o al hockey) también para integrarse con otros pares. De esos grupos de pequeños deportistas muchos conocerán a los amigos que conservarán a lo largo de su vida. En otras palabras, tanto o más importante que la salud o la recreación, el deporte sirve para integrarse con otras personas, para conocer gente, y esa es la otra gran pata que explica, a mi juicio, la gran revolución runner que se produjo en Argentina y gran parte del mundo en los últimos cinco o diez años.

Suele decirse que una de las grandes ventajas que tiene el running frente a otros deportes, es que para correr no se necesita juntarse con otras personas ni contar con una cancha. Sin embargo, el running está lejos de ser un deporte solitario, porque muchos de aquellos que lo practican lo hacen acompañados de un partner o en el seno de un running team. Por supuesto que lo que se busca en un grupo es el asesoramiento profesional: la rutina de los entrenamiento, los consejos técnicos, las sugerencias sobre qué carreras correr, o aspectos básicos referidos a la alimentación. Pero también (y creo que aquí está la gran clave del auge de este deporte) porque un running team es un ámbito eminentemente social en el que se reúnen personas que, si bien en un principio solo tienen en común el objetivo de correr, con el paso del tiempo irán descubriendo que esos extraños que conocieron en las primeras clases se les parecen en muchas otras cosas. Al principio uno tiene compañeros de running, pero con el paso del tiempo comienza a sumar amigos.

Hay muchas razones por las cuales corriendo existe la posibilidad de hacer más amigos que en otros deportes. Por un lado, en los entrenamientos, sobre todos en los fondos semanales, mientras se entrena es perfectamente factible conversar. Así se da la paradoja que en una actividad en la que se compite de manera individual (aunque también existe la modalidad por equipos), la gente dialoga mucho, lo cual es imposible hacer en deportes colectivos como el fútbol, el basket, el voley o el hockey. Ni en otros individuales como la natación o el tenis. Como dice mi amiga Delia, cuando dos corredores quieren charlar difícilmente se juntan a tomar un café, sino que hacen un fondito. Asimismo, en el running existe una oferta abundante y creciente de competencias que tienen lugar en numerosas ciudades y parajes naturales del país, lo que motiva los viajes grupales hacia un destino elegido por varios miembros de un grupo de entrenamiento. Estos viajes a la vez que permiten trazar desafíos maravillosos como cruzar la cordillera de Los Andes, también sirven para afianzar las relaciones surgidas entre los compañeros de grupo. Y, como alguno de los lectores lo estarán imaginando, en ciertos casos lo que se termina encontrando no es un amiga ni un amigo, sino una novia o un novio, o porque no el padre o la madre de los hijos que algún día llegarán.

Yo entreno en el mismo running team hace más de siete años, y muchos de mis compañeros de entrenamiento se transformaron en grandes amigos que quiero y respeto. Amigos que no tendría si no fuera porque los conocí corriendo. No ha sido mi caso, pero he visto a lo largo de estos años muchas parejas que se conocieron en el grupo, algunas de ellas se casaron o conviven en pareja; varias han tenido hijos.

En síntesis, si un día caemos en la cuenta que podemos comenzar una actividad que es saludable, recreativa, sencilla de practicar y que probablemente nos permita engrosar nuestro número de amigos (y hasta conseguir novio o novia), seguramente habrá llegado el momento de no pensarlo más. Yo no creo en casualidades: por estos motivos y otros que seguramente se me escapan ahora, el running es furor en Argentina y el mundo por que se convirtió en una enorme y creciente red social. Y, sin duda, llegó para quedarse.

Gaby, Delia y Laura
De izquierda a derecha Gaby Vespe, Delia Guadarrama y Laura Frezzotti: corredoras y amigas

Publicado por pabloperelman

Soy economista, casi demógrafo, runner aficionado, distraído crónico, padre de una niña de 15 años y escritor de Correlatos. Aunque, para ser sincero, todo eso no dice mucho de mi. En verdad, no creo en el "about me", pero después de un año y medio de blog llegó el día de completarlo.

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4 comentarios

  1. Si no corriera como lo hago hace muuuchos años te diria que ya empiezo a correr!!!! el running es mi felicidad, es mi cable a tierra, es mi psicologo, es mi compañero ,en fin, hoy por hoy no podria vivir sin correr. Y si, gracias a este deporte, encontre a los amigos que tengo dentro de los cuales estas vos Pablin!!!! No pudiste haber puesto mejor en palabras todo lo que representa, es asi señores , animarse y salir !!!!!
    Te quiero mucho!!!

    Frizzante 🙂

  2. me encantó!!!! es tal cual, los fondos del domingo son para charlar!!!!!! y los amigos del running van creciendo … seguiré corriendo, espero poder hacerlo muchos años mas!!!!!!!!!

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