Cómo utilizar información para evaluar cómo nos fue en una carrera y emplearla para mejorar en la próxima. Un ejemplo a partir de los resultados de la Media B’Aires 2014

media baires

El domingo pasado se corrió en la Ciudad de Buenos Aires el medio maratón B’Aires, competencia en la cual participé y me fue muy bien. Luego de cinco años conseguí con la ayuda de mi amiga Delia Guadarrama (que me acompañó hasta el kilómetro 15) mi mejor marca, y esta es una razón más que suficiente para escribir el relato de la carrera. No está bien alterar el orden natural de las cosas, pero permitirán Uds. que por esta vez me tome esa licencia y escriba primero sobre cómo se pueden analizar los resultados difundidos por los organizadores. A partir de dichos resultados, de la utilización de algunas técnicas estadísticas y de lo que aprendí en los años que llevo corriendo, intentaré elaborar una serie de tips que permitan a los corredores analizar su performance en cada competencia y, mejor aun, que esta evaluación les sirva para corregir errores y planificar mejor la estrategia en las futuras competencias.

A continuación enumero una serie de indicadores que todos los corredores deberían tener en cuenta. Algunos son sencillos, obvios y los utilizamos todo el tiempo. Otros son un poco más sofisticados y, como no están disponibles en una primera instancia, requieren del suministro de los organizadores de la carrera, o de su elaboración por parte de los propios corredores. En este caso a esos indicadores los elaboré yo mismo.

1) El tiempo que tardamos en completar la distancia: este es el principal indicador que todos los corredores utilizan para dictaminar cómo les fue. Parece un indicador inobjetable, pero sin embargo tiene algunos problemas que debemos tener en cuenta. Si bien las distancias clásicas son siempre las mismas (por ejemplo 10k, 21k, 42k), los terrenos en los que se corren las carreras pueden tener variaciones importantes con respecto a la altimetría y otras dificultades que puedan encontrarse en el recorrido. Por ese motivo, por ejemplo, Berlín es el maratón más rápido del mundo, y el lugar en el que se establecen todos los records mundiales de la distancia. La condición climática del día de la carrera es el otro factor determinante a tener en cuenta: temperaturas extremas, lluvia, o vientos fuertes minan el rendimiento de la mayoría de los corredores. Algunos sufren más o menos ciertas condiciones climáticas, pero todos están expuestos a sus caprichos. No tener en cuenta las características del terreno ni las condiciones climáticas puede llevar a cometer graves errores al planificar la estrategia de una carrera o evaluar los resultados luego de cruzar la meta. Y ojo que equivocarse también incluye suponer que nos fue mejor de lo que objetivamente nos fue.

2) El puesto que obtuvimos en la general y por categoría: todos los organizadores de carreras suministran estos indicadores. Pero salvo para los corredores que pertenecen a la elite, como para aquellos amateurs que de tanto en tanto se cuelan en los podios de la general o de la categoría, estos indicadores no resultan de gran utilidad e, incluso, pueden ser engañosos. Veamos por qué.

Si lo que nos interesa es analizar cómo nos fue, nos tenemos que comparar con los que son similares a nosotros. Por eso en las carreras nos clasifican de acuerdo a nuestro sexo y edad. Los varones corren más rápido que las mujeres y los jóvenes son más veloces que los viejos. Hasta aquí todo muy bien. Por eso la posición que obtenemos en nuestra categoría es un dato que los corredores valoramos….hasta cierto punto. ¿Qué nos dice haber salido 72 en la categoría? La verdad que no mucho. Ese dato solamente pasa a tener relevancia cuando sabemos cuántos corredores participaron en cada categoría, ya que por cierto, no es lo mismo terminar 72 entre 75, que ubicarse 72 entre 350.

3) El puesto por categoría sirve entonces solamente cuando sabemos cuántos corredores participaron en cada categoría. Voy a utilizar algunos ejemplos con las performances que el domingo tuvieron en la B’Aires algunos de los integrantes de mi running team “Correrayuda”. Marcelo Perotti, nuestro entrenador, salió segundo en su categoría (45-49 años), en la que participaron 553 corredores. Eso significa que estuvo entre el 0,36% de los corredores más rápidos de su grupo. Y Pedro “la Perra” Espetxe, que salió quinto en la misma categoría, quedó entre el 0,90% de los que corrieron de manera más veloz. Entre las mujeres Adriana Hidalgo quedó cuarta en su categoría entre 277 corredoras, lo que le permitió ubicarse entre el 1,44% de las más veloces entre sus pares del mismo sexo y edad (35 a 39 años). En mi caso quedé en el puesto 139 de mi categoría sobre 379 corredores, lo que significa que estuve entre el 36,68% de los más veloces entre mis similares. Mucho mejor le fue a otro amigo y compañero de categoría, Anibal Antonetti, más conocido como El Tío, que en su empeño por seguir rompiendo relojes consiguió el puesto 52 y se ubicó entre el 13,72% de los más rápidos de su sexo y edad. O a Viviana Erejemovich, con un tiempazo considerando su sexo y edad, que le permitió colarse entre el 3,64% de los más veloces de su categoría y en el séptimo puesto entre todos sus compañeros de running team. Esa información pueden verla en la columna 4 del cuadro que está al final del post.

5) El puesto de la general ordena a todos los corredores según el tiempo oficial que tardaron en llegar a la meta. No descubro nada si digo que las carreras de running las ganan siempre varones jóvenes. La ganadora entre las mujeres recién salió en el puesto 48 de la general. Entonces, para tener otro elemento que aisle el factor sexo y edad, armé una “Clasificación General Relativa” (ver columna 2) en la cual los corredores quedaron ordenados según lo rápidos que fueron en comparación con los de su categoría. En este caso, por ejemplo, Marcelo Perotti mejora en la general del puesto 37 al 10 y Adriana Hidalgo del puesto del 419 al 63. Es un método que tiende a poner en igualdad de posibilidades para esta “hipotética general” a las mujeres y a los que ya no son tan jóvenes.

6) Para saber cómo nos fue en una carrera tenemos que compararnos a nosotros mismos en otras carreras. Aunque eso en principio no es nada fácil. Todos los corredores sabemos que una de las ventajas que tiene el running con respecto a otros deportes, es que no solo corremos contra otros corredores sino también contra nosotros mismos. Aunque nunca ganemos una carrera ni hagamos podios, siempre tenemos la posibilidad de continuar mejorando. ¿Pero cómo saber si realmente lo estamos haciendo? Ya vimos que cuánto tardamos en una distancia no necesariamente es una buena referencia. Por un lado, por las características del circuito y lo fortuito de las condiciones climáticas. Pero hay otro elemento que tiene un peso aun más importante, y aunque sea obvio, muchas veces no lo tomamos (o no queremos) tomarlo en cuenta. Me refiero al paso de los años. Los corredores vivimos obsesionados con batir nuestras propias marcas en las principales distancias de las carreras de calle. El problema es que el pico de rendimiento físico ocurre antes de llegar a los cuarenta años. Pero como muchos de los corredores amateurs comenzaron a correr de grandes, no son pocos los que logran mejorar sus marcas incluso después de los 50, como me acaba de pasar a mi mismo este domingo. Sin embargo, llega un día que el límite que impone el calendario es inevitable, y no aceptarlo solo puede conducir a la frustración. ¿Eso significa que se terminaron los desafíos? ¿Que no se puede seguir mejorando? En absoluto. Solo que ahora el énfasis tiene que estar puesto en la mejora relativa y no en la absoluta. Para eso el indicador que vimos en el punto anterior, el porcentaje de los corredores más rápidos de nuestra categoría en el que nos ubicamos en cada carrera, es para mi la mejor síntesis para evaluar nuestro rendimiento a lo largo de los años. Porque a medida que cumplimos años vamos cambiando de categoría, y ese indicador nos permite siempre compararnos con nuestros pares. Puede darse el caso que tardemos más tiempo, por ejemplo, en completar una 10 k que lo que lo hacíamos siete años atrás, pero que ahora nos destaquemos más en nuestra categoría que antes. Eso significa que hemos logrado enfrentar mejor el declive natural de los años que nuestros rivales del mismo sexo y edad. Que mejoramos. Este indicador, por último, tiene una gran ventaja: nos permite evaluar nuestro rendimiento no solo con las anteriores carreras que corrimos de la misma distancia, sino con cualquier otra, ya que lo que nos dice es cuan buenos fuimos ese día en comparación con nuestros pares.

5) Para evaluar como nos fue hay que tener presente siempre el objetivo. Hasta aquí estuvimos viendo elementos para evaluar cómo nos fue en función del resultado que obtuvimos. Pero a los corredores no solo nos obsesiona el tiempo que tardamos o el puesto que obtuvimos, sino también saber cuáles fueron las razones por las cuales nos fue bien o mal, porque obtuvimos o no los resultados que esperábamos.

A cada carrera uno llega con un entrenamiento general y específico. Con más o menos experiencia. Y con distintos objetivos. Esto último es importante, porque no siempre lo que se busca es obtener una buena marca, ya que hay carreras que se corren en el contexto de un objetivo más amplio o distante, o para buscar aumentar el roce que da la competencia. Y también los resultados deben ser evaluados en ese contexto. Por ejemplo, si alguien va a buscar su mejor marca en una carrera de 10 km pero en paralelo está preparando un ultramaratón, llega con una carga de entrenamiento que es incompatible con ese objetivo. El problema es que a veces nos hacemos los distraídos, y corremos una carrera olvidando en que punto estamos o porque decidimos correrla. A veces también ocurre que estuvimos entrenando menos o que estamos en un período de mucho stress. Pero esperamos que el día de la carrera ocurra algo mágico, y que nuestras piernas reaccionen de la misma manera que cuando estábamos en un momento pico de entrenamiento o en un período de la vida más tranquilo. El resultados es un camino más o menos seguro a la frustración.

6) Pero aun si estamos en un momento ideal para buscar nuestra marca o dar el batacazo, hay otras situaciones que nos pueden aguar la fiesta. Me refiero a la estrategia de carrera. Sea cual fuera nuestra condición, toda carrera precisa de la definición de una estrategia. La palabra es grandilocuente, pero básicamente en running definir una estrategia es saber a que ritmo queremos salir y, en la medida de lo posible, sostenerlo a lo largo de toda la carrera. Cuanto más parejo, mejor. Los corredores sabemos que definir y mantener un ritmo en carrera es tremendamente difícil, por muchas razones que aquí sería muy largo enumerar.

Un dato que entregó la organización de la B’Aires 2014 es el tiempo que los corredores tardaron los primeros 10 Km. A partir de esa información calculé el tiempo que cada corredor necesitó para terminar los últimos 11 km. y con esos dos datos pude estimar el ritmo promedio que llevaron en la primera y la segunda mitad de la carrera (columnas 7 y 8). Tenemos entonces la posibilidad de analizar cuan parejos fuimos a lo largo de la competencia. Si nuestro tiempo en la primera mitad fue mucho más rápido, es probable que en algún momento nos hayamos fundido y no lo hayamos podido sostener. Si la caída es pronunciada (más de medio minuto por kilómetro) es porque decididamente nos confiamos demasiado o quedamos presos de la ansiedad. En cambio, si tuvimos una carrera mucho mejor en la segunda mitad, en este caso puede que hayamos sido demasiado conservadores al elegir el ritmo al inicio, y terminamos la carrera sintiendo que nos sobraban fuerzas. También puede haber sucedido que largamos muy atrás y nos tocó un par de kilómetros de mucho “congestionamiento” y eso terminó afectando el ritmo promedio de la primera parte de la carrera. En otras palabras, si disponemos de los parciales, podemos evaluar cómo nos fue en la estrategia de carrera (¿salimos demasiado rápido? ¿empezamos muy despacio por temor a fundir antes del final o porque había mucha cola?) y en la próxima ajustar mejor el paso. Lo que sucede la mayoría de las veces que nos equivocamos con el ritmo, es que no cumplimos con el plan de carrera. Sobre todo en las distancias largas como el medio maratón y, más todavía el maratón, el cuerpo comienza a enviar señales engañosas, y hay que resistirse a la música imaginaria de Carrozas de Fuego que empieza a sonar en nuestras cabezas y mantener la frialdad. Sino tenemos principios gloriosos con finales funestos. Para que tengan una idea de lo importante que es mantenerse parejo, el ganador de la carrera, Ulises Sanguinetti, tardó solamente dos décimas de segundo por kilómetro más en la segunda parte que en la primera; es decir, corrió los 21 km al mismo ritmo. Eso es lo que hacen los atletas de elite. Pero muchos de mis compañeros de equipo que hicieron buenas carreras y, que son tan amateurs como yo, también hicieron ritmos muy parejos, lo cual muestra que es posible. Se trata de tener mucha disciplina y de aprovechar la experiencia que da correr carreras. Una buena estrategia garantiza lograr el mejor tiempo que podemos hacer ese día, siempre teniendo en cuenta la preparación con la que llegamos a la competencia, nuestras aptitudes naturales y la edad y el sexo que tenemos.

7) Una última reflexión sobre la información. Los indicadores que utilice para hacer este análisis no son suministrados por los organizadores de carreras. Sería saludable que los incorporaran. Si los programaran desde un inicio, incluso no sería necesario retrasar el acceso de los resultados al público. Seguramente hay otros indicadores que pueden agregarse. Por ejemplo, lo ideal sería que nos dieran información sobre el tiempo y ritmo de cada kilómetro. La tecnología a esta altura no es un obstáculo, y a los corredores nos permitiría disponer de un dato invalorable para autoevaluarnos y tener más elementos a disposición de nuestros entrenadores. Es cierto que muchos corredores utilizan en las carreras sofisticados equipos que les permiten obtener toda la información que utilicé y más detallada aun. Pero no todos saben cómo aprovecharla o no tienen tiempo para hacerlo. Mientras tanto, en las carreras importantes, y en la medida que tenga tiempo, intentaré seguir haciendo este trabajo.

cuadro media baires

correrayuda en la baires 2014
Los Correrayuda amaneciendo. Todos llenos de ganas y expectativas esperando la largada.

Publicado por pabloperelman

Soy economista, casi demógrafo, runner aficionado, distraído crónico, padre de una niña de 15 años y escritor de Correlatos. Aunque, para ser sincero, todo eso no dice mucho de mi. En verdad, no creo en el "about me", pero después de un año y medio de blog llegó el día de completarlo.

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4 comentarios

  1. Muy buen detalle para un ultra amateur como Yo. Los numeros claramente me muestran en lo que debo laburar! Gracias.

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