Jesús, el running y el cristianismo. El secreto mejor guardado por el Vaticano.

Este historia llamará la atención de muchos. Pero antes de comenzar a analizar el material con el que contamos para dilucidarla, se impone realizar algunas aclaraciones. Si bien nos proponemos demostrar el importante papel que le cupo al running en el desarrollo y propagación del cristianismo, nos parece importante retroceder unos siglos en el tiempo, para que los lectores puedan apreciar las contribuciones que esta actividad, que ahora es un deporte masivo, tuvo en tiempos remotos.

Empecemos a viajar hacia el pasado para conocer a distintos tipos de corredores. La gran mayoría son personajes comunes y corrientes que quedaron en el total anonimato. Un puñado de ellos solo ha logrado trascender como protagonistas históricos.

Si nos enfocamos en los anónimos, sin duda la primera parada hay que hacerla hace decenas de milenios, en las épocas en que los humanos eran cazadores – recolectores; es decir, debían procurarse alimentos de manera diaria, toda vez que estaban desprovistos de heladeras u otras formas de refrigeración que no fuera el propio frío ambiente. Por otra parte, carecían de la logística para transportar muchos más alimentos de los que podían consumir en pocos días. Este modo de producción persistió por miles de años, hasta que hace unos doce mil fue desplazado por la agricultura. Esos hombres cazadores – recolectores eran nómades. Se trasladaban de un lado a otro buscando alimentos y mejores condiciones climáticas. Debían competir con otros animales en la búsqueda del mismo objetivo: procurarse el alimento diario. Y para ello llevaban a cabo batallas en las que todos los días enfrentaban la muerte. El hombre no estaba, cómo ahora, en la cima de la primacía en la lucha contra otras bestias. Más bien se ubicaba en un lugar intermedio de la tabla. Encontrar la forma de procurarse el plato de comida diario, acotando el riesgo de morir, era el quid de la cuestión.

Los hombres descubrieron que una de las formas en las que podían cazar grandes animales, como por ejemplo guanacos, era matarlos por agotamiento. Para eso debían correrlos en grupo por largas horas, hasta que el animal sucumbía por cansancio extremo. Los hombres no eran más rápidos que muchos de los animales que perseguían, pero tenían la capacidad de regular mejor su temperatura corporal, y evitar una muerte por sobrecalentamiento de sus “radiadores”.
Pero para poder realizar esas persecuciones, el hombre antes sufrió una transformación evolutiva en su aparato músculo – esquelético. Y especialmente en su habilidad para regular su temperatura luego de varias horas de ejercicio. Fue esto lo que le permitió atrapar a animales mucho más grande y veloces que él. Si no hubiera sido por la necesidad de cazar, la evolución del hombre en corredor no se habría producido, y no existirían ni los maratones ni las extenuantes carreras de aventura. Atención runners veganos: agradezcan a sus antepasados prehistóricos que en su afán de devorar carne, nos legaron la habilidad de correr.

Avanzando en el tiempo, los griegos fueron grandes impulsores del atletismo y del running, practicando esta disciplina en sus legendarias olimpíadas. Muchos de esos atletas gozaban de gran prestigio en la sociedad griega, e incluso les otorgaban envidiables prerrogativas económicas.

Pero quién se ganaría un lugar preferencial en la historia, no fue solo un gran atleta. Flipides, además de ser un eximio corredor de largas distancias, también fue un soldado que tuvo una singular participación en la batalla de Maratón. Maratón fue un enfrentamiento armado entre persas y atenienses, que definió el desenlace de la Primera Guerra Médica a favor de los griegos en el año 490 antes de Cristo, y tuvo lugar en los campos y la playa de la ciudad de Maratón. A Filipides le encomendaron correr los 42 kilómetros que separan Maratón de Atenas, para avisar sobre la gran victoria obtenida por los griegos. Una de las versiones que existen, es que luego de correr los 42 kilómetros y comunicar el triunfo, Filípides exhaló un último suspiro y murió. Una muerte tan épica y gloriosa como la de nuestro Sargento Cabral en la batalla de San Lorenzo, y que recordada por la frase póstuma que se le atribuye luego de haber evitado la muerte del Libertador: “Muero contento mi general, hemos batido al enemigo”. Claro que las versiones sobre las muertes de Filípides y Cabral han sido puestas en duda. Pero como ni sus defensores ni detractores han conseguido pruebas concluyentes, vamos a quedarnos con aquellas que favorecen al mito y la leyenda.

Volviendo a Filípides, lo cierto es que la distancia que corrió o “habría” corrido para anunciar la derrota de los persas, dió origen a la madre de todas las carreras, el maratón de 42 kilómetros, al que muchos años después, en los Juegos Olímpicos de Londres de 1908, se le agregaron 195 metros.

Cómo vemos, tomando unos poquitos ejemplos, correr siempre ha sido una actividad que le ha permitido al género humano satisfacer necesidades diversas como alimentarse, o llevar noticias importantes.

Sin embargo, no todos los aportes del running a la humanidad se conocen. Por el contrario, se sospecha que algunos de ellos han sido silenciados explícitamente. Quizás el más importante es el que voy a relatar a continuación.

Ha llegado a mis manos, por razones que ignoro, la copia de un papiro que data de más de 2000 mil años. Está escrito en arameo, y la calidad de la fotocopia es pésima. Por suerte tengo un amigo que maneja los rudimentos básicos de esa lengua muerta, y que a su vez conoce a un estudioso que por poca plata hace traducciones a los escasos clientes que solicitan sus servicios. Ahí fuimos con mi amigo. Luego de quejarse de la calidad de la fotocopia (“deberían haberme traído el original”), estuvo trabajando más de diez horas ante nuestra atenta mirada. Al terminar volvió a insistir en la mala calidad de la fotocopia, pero aclaró que de todas maneras había podido rescatar la esencia del manuscrito. Por último nos preguntó si estábamos seguros de la autenticidad del papiro, y diplomáticamente, en lugar de pedirnos que nos fuéramos, nos avisó que necesitaba descansar.

Lo primero que comprobamos, al tener en nuestras manos la traducción, es que el contenido revelado no está mencionado en ninguno de los evangelios. También nos anoticiamos, luego de consultar con fuentes autorizadas y a la vez reservadas, que este reciente descubrimiento está en estudio y que, por ahora, permanece resguardado bajo siete llaves en el Vaticano.

Pero vayamos al contenido del papiro, o al menos de lo que puede leerse de la traducción. Sin medias tintas, comienza diciendo que Jesús fue un avezado corredor y un propagador del running. Cuando leí esta primera frase me di cuenta que había caído preso de una broma o estafa, y que el dinero invertido en la traducción iría a parar a la basura. Quizás por eso y en contra de mis devaluadas expectativas, me propuse continuar con la lectura un poco más.

De acuerdo con el papiro, cuando Jesús comenzó junto con los apóstoles su labor evangelizadora, cayó en la cuenta de lo difícil que sería abarcar todas las aldeas de Judea y Galilea en el escaso tiempo que le quedaba. Sabía que su muerte en la cruz era inevitable, y que tarde o temprano sería atrapado por quiénes lo consideraban un hereje. Por eso les dijo a sus apóstoles, lo siguiente: “…muchachos, no podemos seguir así. A este ritmo no vamos a llegar con nuestro mensaje ni a la cuarta parte de las aldeas que tenemos que visitar. Además, no se olviden que algunas de ellas, cómo Jerusalén, requieren más de una parada. Si no cumplimos con nuestro cometido, sus habitantes seguirán en el oscurantismo. Necesitan que les llevemos la voz y poder nutrirlos con el mensaje del Señor”. Luego de escuchar atentamente al maestro, los apóstoles se quedaron mirándolo en silencio. Entonces Jesús, poniéndose aún más serio, agregó. “Saben que mi misión es sacrificarme por el amor que siento por ustedes y por el resto de los prójimos. Pero necesito que también hagan un pequeño sacrificio por mí.”. Jesús se detuvo para tomar un poco de agua, mientras los apóstoles se miraban en silencio unos a otros. Aunque confiaban ciegamente en su maestro, estaban un tanto confundidos y atemorizados. Retomando la palabra, Jesús continuó así: “Necesito que se pongan las pilas. A este ritmo el cristianismo, con suerte, solo será una secta marginal. Hay que apurar los tiempos. Somos nosotros los que debemos ir en busca de los fieles. No serán ellos los que vengan a nosotros….No podemos seguir yendo de aldea en aldea a este paso cansino. Jamás llegaremos así a cumplir la misión que nos propusimos….necesito que empiecen a imprimirle más ritmo a las caminatas, que salgamos a horas más tempranas y terminemos cuando la noche sea profunda. Y que de a poco intentéis pasar del paso al trote.” Aquí Jesús nuevamente se detuvo unos segundos, y agregó. “Sé que a algunos no les gustará lo que diré ahora. Pero es indispensable si queremos avanzar más rápido, que algunos de vosotros bajéis de peso. Así que, para empezar, empiecen a cortarla un poco con el pan.” Un nuevo silencio fue interrumpido por Pedro, quién se animó a preguntar. “Pero acaso Maestro, ¿no nos has dicho que la ingesta de hidratos de carbono es fundamental para la actividad física aeróbica que estamos realizando?”. A lo que Jesús contestó: “Por supuesto que sí. Pero algunos como tú, Pedro, se están zarpando con tantos mignones, flautitas y felipes. Mírate la panza”. Y continuó. “He multiplicado los panes para desterrar el hambre. No para fomentar el pecado de la glotonería.” Como toda respuesta Pedro bajo la mirada, mientras su hermano Andrés intentaba en vano consolarlo. Jesús retomó la palabra, y remató. “Confío ciegamente en todos ustedes Si no fuera así jamás los hubiera elegido para que me acompañen a propagar la palabra del Señor. Pero igual debo decirles que si veo que no pueden autoregularse, se acabará para Uds. el milagro de la multiplicación de los panes. ¿Alguien quiere decir o comentar algo al respecto?”. Los apóstoles volvieron a mirarse, pero era tal el silencio, que no se escuchaba ni el volar de una mosca.

A partir del día siguiente, Jesús y sus apóstoles fueron incrementando el ritmo de la marcha. Al comienzo transformaron una caminata pesada en otra más viva. Y empezaron a notar cómo se reducían sus tiempos de viaje. Contrariamente a lo que hubieran imaginado, al llegar a cada destino se sentían menos cansados. Todos, en mayor o menor medida, fueron perdiendo peso, lo cual favoreció a que se desplazaran más rápido.

Luego llegó el momento de empezar a trotar. Al comienzo solo lo hacían unos pocos metros. Hasta que la mejora del estado físico, la fortaleza mental y la motivación, los convirtió en eximios corredores de grandes distancias. No eran pocas las veces que los Apóstoles se desafiaban corriendo carreritas. A Jesús esos juegos no le gustaban, pero hacía siempre la vista gorda.

Antes, Jesús, con santa paciencia, les había enseñado que eran las pasadas, las cuestas, los cambios de ritmo y los fondos. Así el hijo de Dios completó su raid evangelizador en tiempo récord. Tarea que jamás hubiera podido lograr al ritmo de las primeras caminatas con las que inició su misión.

En síntesis, de acuerdo con estos documentos que están siendo analizados en el Vaticano (y que dicen que hasta el Papa Francisco se ha involucrado en ellos), el cristianismo le debe todo al running. Pues, sin él, sería apenas una secta religiosa. ¿Por qué en más de 2000 años este papiro nunca había visto la luz? Algunas voces dicen que fue ocultado por los intereses de las industrias ligadas al sedentarismo. Por poner un ejemplo, ¿cómo podría querer Netflix que la gente salga a entrenar para correr maratones, en lugar de maratonear viendo una y otra vez los capítulos de Friends, Doctor House, Breaking bad y tantos otros más?

Algunos podrán dudar de la autenticidad y el valor histórico de este papiro. Cómo otros descreerán de la hazaña del Sargento Cabral y de sus palabras póstumas. O, mucho más lejos en el tiempo, vacilarán sobre si Filípides corrió o no esos 42 kilómetros entre Maratón y Atenas para anunciar la victoria de los griegos.

Se trata, como siempre, de creer o reventar. Yo por mi parte elijo creer. No me puedo imaginar lo feo que debe ser reventar.

Publicado por pabloperelman

Soy economista, casi demógrafo, runner aficionado, distraído crónico, padre de una niña de 15 años y escritor de Correlatos. Aunque, para ser sincero, todo eso no dice mucho de mi. En verdad, no creo en el "about me", pero después de un año y medio de blog llegó el día de completarlo.

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6 comentarios

  1. “Atención runners veganos: agradezcan a sus antepasados prehistóricos que en su afán de devorar carne, nos legaron la habilidad de correr.”. Simplemente genial. Muy divertido este relato. Muy

  2. La elaboración del vitel toné, la rusa y algún otro plato, cuyo aspecto característico ya debería venir pintado en los colgantes para el árbol navideño, me superaron.

    Si a esta situación se le agregan las desmedidas expectativas de mi familia, soñando con saborearlos, (ya con la servilleta puesta desde una semana atrás), será fácil entender que no conté con el tiempo como para hacer otra cosa más que avocarme a la tarea culinaria.

    Por eso recién hoy, 26 de diciembre ya de regreso a casa, estoy poniéndome al día.

    El supuesto sobre el que escrbiste me dejó pensando en encontrar alguna manera de probar su veracidad. El hecho fáctico que lo confirme.

    Y buscando un poco en mi memoria evocativa, aparecen las figuras del pesebre. Creo haber hallado un testimonio que podría legitimar el documento que describís con todo rigor científico.

    Fijate que todos los personajes y hasta los animales son de constitución corporal longilínea, fibrosa. Sin duda, antes de que naciera Jesús, ya estaba gestándose entre quienes aguardaban su llegada, la idea de optimizar tiempos, con la presunción que los llevó a pensar que se vendrían épocas en las que habría que pelearla.

    Si en cambio confrontas con los integrantes de la corte imperial romana, vas a ver gente sedentaria y excedida en peso. El capitalismo siempre tuvo la vaca atada. Ni hablar del simpático y gordito Papá Noel. El tipo, motorizado, no necesita mantenerse en forma para acometer la tarea de visitar cada chimenea a lo largo y ancho de este mundo.

    Y bue… todos los caminos llevan a Roma.

    Fuera de este pequeño aporte, encuentro como siempre en tus relatos, un algo que queda y que rescato. Básicamente, el desacartonamiento y el abordaje casi elíptico de los temas sobrevolando el terreno de lo bizarro, para sugerir desde ahí una pausa para re pensar y te doy las gracias por hacerme reir.

    Feliz Navidad!!!!!

    1. Interesante tu análisis Ceci. El cristianismo se habría impuesto como credo dominante porque sus propagadores lograron tener un estado físico superador de aquellos que los dominaban. Y porque además Jesús y sus seguidores supieron hacer la autocrítica y evitar las tentaciones que permitían los milagros. Igual no esperemos que el Vaticano vaya a reconocer nada. Aunque pensándolo bien, es posible que acepten lo que dice el papiro antes que los derechos de los homosexuales o la ley de aborto legal, seguro y gratuito. Con humor todo es un poco mejor.

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