Nuestros ojos se cruzaron y sostuvimos la mirada sin voltear. Me abrí paso entre la gente para ubicarme a su lado. En el apuro la rocé con la mochila; sonrió e hizo el gesto de que no era nada. Nos quedamos pegados y en silencio durante una eternidad dividida en cuatro estaciones. Tomé coraje y le pregunté si tenía hora. “Hora de bajarme”, me respondió. Me quedé duro y no supe qué decir. “¿Vos no te bajás en esta tambien?”. Mentí y contesté que sí. Salimos del vagón a las apuradas y esquivando obstáculos. La tomé del brazo y enfilamos hacia la escalera mecánica. Le pregunté si prefería tomar algo o caminar. Por toda respuesta cogió mi brazo con más fuerza. Cuando llegamos a la vereda, me dijo: terminemos aquí antes de arruinarlo todo. Me dió un beso y se fue corriendo. Nunca más la vi.

Nota: publiqué una versión de este microrrelato al inicio del blog, hace más de cinco años. Era más pequeña y totalmente diferente de la actual.

5 comentarios en “Un idilio subterráneo

  1. Ahhhh me encantan los microrelatos…que bien sabes Pablo 😉 todos queremos que nos pase algo así en el subte 👏🏼👏🏼

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