Balcones

El telegrama de despido me había llegado recién comenzada la cuarentena. La indemnización era buena, así que me lo tomé con calma y me dispuse a planificar la vida entre muros. No fui muy original: probaría recetas nuevas, leería libros pendientes, y cumpliría la promesa que hacía años me venía haciendo: ponerme en forma.

Dispuesto a no seguir postergando el combate contra el sedentarismo, arrastré hasta el balcón una colchoneta que aún olía a nuevo, y vi en espejo a una chica que asomaba con el mismo propósito. Me sonrió y me di vuelta estúpidamente para asegurarme de que era a mí, y no a otro, a quien sonreía. Cuando volví a girar ella ya estaba haciendo su rutina, y yo, que no tenía nada planificado, la imité. Empezamos a coincidir todas las mañanas: ella flexible, esbelta, elástica. Yo, con mis mejores intenciones.

A falta de información, decidí llamarla Emilie. Definitivamente era el único nombre que le sentaba bien. Además de nuestros encuentros tempranos del tercer piso, con Emilie también nos veíamos en las noches de aplausos balconeros. Ella siempre estaba charloteando y riendo con la chica del balcón de al lado; a veces, me parecía que me relojeaban.

Los días fueron pasando;  tenía que tomar la inciativa. Después de mucho pensarlo, metí en un sobre mi número de teléfono, anoté su piso y departamento, y crucé la calle raudo para tirarlo por debajo de la puerta del edificio.

Mientras esperaba su llamado,  imaginé el breve instante en que nuestros codos desnudos y ansiosos, por fin se rozarían con tierno desenfado y distancia social.

El celular finalmente chirrió, interrumpiendo mis pensamientos. Respiré hondo y atendí. “Holaaaaa —dijo ella—. ¿Te digo la verdad? Me sorprendiste. Pensé que la que te gustaba era mi vecina Emilie.”

Publicado por pabloperelman

Soy economista, casi demógrafo, runner aficionado, distraído crónico, padre de una niña de 15 años y escritor de Correlatos. Aunque, para ser sincero, todo eso no dice mucho de mi. En verdad, no creo en el "about me", pero después de un año y medio de blog llegó el día de completarlo.

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3 comentarios

  1. ¡¡ Qué capacidad para contar en tan pocas palabras una historia con intensidad !! Y dejar abierto a nuestra imaginación el desenlace de este encuentro, que no era el realmente deseado… Me encantó, Pablo !

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