¿Por que un ropero digital? Bienvenidos a mi NO blog

Hace un par de años decidí que quería tener un blog. Estaba realmente muy entusiasmado con la idea, al punto que escribí varios post de los temas más variados para alimentar mi nuevo emprendimiento. Me parecía que un nuevo blog debía tener una oferta inicial importante y diversa, de manera que pudiese entusiasmar a los futuros lectores. Le conté a mucha gente sobre cómo iba a ser mi blog, las temáticas que pensaba abordar, los posts que estaba escribiendo.

El tiempo comenzó a pasar y yo seguía escribiendo e imaginando nuevas entradas sobre política, running, comentarios sobre libros que había leído y películas que había visto. Muchas de las personas a las cuales había hecho partícipes de este proyecto me preguntaban cada tanto que pasaba con mi famoso blog, cuando iba a decidirme a liberarlo del disco rígido de mi computadora y lanzarlo al ciberespacio.

El tiempo siguió pasando y eso coincidió con que los blogs entraron en crisis. Aparentemente mucha gente se cansó de leer extensas reflexiones, y twitter se convirtió en el verdugo que llegó para pasar a mejor vida a un formato que apenas tenía unos pocos años. Por supuesto la cosa no fue tan así, pero sí es cierto que los blogs perdieron su lugar en el estrellato del firmamento virtual. Muchos proyectos se fueron desvaneciendo o quedaron truncos o desactualizados. ¿Cuántas veces pasa que uno se encuentra con un blog con un título prometedor y la última entrada data de por los menos cuatro años?

Precisamente lo que terminó de darle el golpe de gracia a mi fallido blog, fue imaginar que  iba a pasarme lo mismo y abandonaría a mi blog al poco tiempo de sacarlo a la luz. Odiaba pensar en hipotéticos visitantes que se encontraran con apenas cuatro o cinco entradas, y que la última fuera tan añeja como un buen vino.

Pensar en todo eso me sacó las ganas de tener mi blog. Pero en cambio lo que no perdí es el placer de escribir y compartir pensamientos y reflexiones con mis amigos. A veces utilizo Facebook, pero la verdad es que es un formato muy poco amigable si la idea es escribir más de dos párrafos.

Entonces concluí que lo que en verdad necesitaba era un lugar en donde guardar las cosas que me diera en ganas escribir, e invitar a mis amigos a leerlas y, mejor aun, a opinar sobre ellas.

Para eso no necesito un blog, sino simplemente un armario o ropero digital. Un lugar en donde subir aquellas cosas que quiero compartir, cuando me surja el deseo de hacerlo. Quizás – no lo creo – eso llegue a ocurrir en ocasiones excepcionales más de una vez por día, o también puede suceder que en dos meses no haya nada que comunicar.

Por esa razón definí a este “Ropero digital” como mi NO blog. Porque para mi un blog es un espacio que promete actualizaciones periódicas y frecuentes, y no estoy en absoluto en condiciones de comprometerme a observar semejante conducta. Este será un espacio de disfrute; por lo tanto, no quiero autoimponerme ninguna obligación.

Bienvenidos a mi NO blog. Esperemos que esta no sea su primera y última entrada.

M T

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