Milagro en McDonald´s: el ícono de las hamburguesas abre su baño de hombres a ….¡las mujeres!

McDonald´s

Nunca creí demasiado en los milagros, pero ayer sucedió uno. A quienes leyeron mi post sobre el drama cotidiano que enfrentan las mujeres en los baños públicos, con sus colas absurdas y desmesuradas, no tengo que aclararles nada más (https://pabloperelman.wordpress.com/2013/09/20/basta-de-hacer-cola-para-ir-al-bano-una-propuesta-feminista/). Quienes no lo leyeron pueden hacerlo ahora, pero sino no se hagan problema que van a entender igual.

Hoy terminé el último fondo con vistas al maratón del próximo domingo. Tanto hidratar tanto hidratar, llegó el momento de ir al baño y elegí un Mc Donalds que estaba a pocos metros. Cuando entré, cerca de las 13 hs, el paisaje era el habitual. Una cola enorme para el baño de mujeres y nadie esperando para el de varones. Sin embargo, cuando estaba por abrir la puerta, un guardia de seguridad me detuvo, y me explicó que no podía entrar porque había …… ¡una mujer! – ¿Una mujer en el baño de hombres?, pregunté por las dudas de haber entendido mal. – Sí, me contesto el guardia parco y un poco incómodo. Mientras esperaba mi turno, al rato una chica, también de seguridad, se acercó con una mujer embarazada. El guardia le explicó que primero estaba yo y luego le tocaba a ella. Luego de esperar unos pocos minutos efectivamente salió del baño de varones una señora con un chico que tendría unos cuatro años. Entré y el baño estaba vacío. Fui muy expeditivo para dejarle el turno a la embarazada y me fui.

Cuando escribí sobre este tema hace un par de semanas, decía que la solución al problema era comenzar a hacer los baños públicos de mujeres más grandes a expensas de reducir los de varones, pues en estos últimos sobra espacio a patadas. O que una solución más radical y de efectividad inmediata, es que todos los baños pasen a ser mixtos.

Si lo de Mc Donalds es una política de la empresa, o como en realidad supongo, un impulso inteligente de una chica sensible y avispada, no lo sé. Pero aun así, aclaremos que tampoco esto se trata de un baño mixto, porque cuando intercalaban a las mujeres (no debe ser casual que se tratara de una mujer con un niño y una embarazada) el baño quedaba clausurado para el uso de varones e incluso de otras mujeres. Es mejor que nada, pero definitivamente es un parche que no resuelve el drama de las gigantescas colas.

Déjenme pensar que, tal vez, se trata de un pequeño éxito de este blog, que denunció y propuso soluciones para un problema irracional que podría comenzar a resolverse con una pizca de sentido común. Chicas, aprovecho para insistir: sé que los problemas de género son muchos más graves que este. Pero no creo que haya otro tan fácil de solucionar y del que se hablé tan poco. Quizás sea porque hablar de baños e inodoros suena un poco escatológico, pero soportar esas largas y humillantes colas es todavía peor. ¿O no?
baño mixto

Palpitando el Maratón de Buenos Aires

maraton de buenos aires

Ya faltan apenas tres semanas para el Maratón de la Ciudad de Buenos Aires y empieza la cuenta regresiva. Hay una costumbre marketinera de los organizadores de carreras de llamarle maratón a cualquier competencia, la mayoría de ellas de 10 km. o incluso menos. Incluso, el término es muy utilizado para usos diversos, como por ejemplo cuando las señales de cable pasan la maratón de capítulos de Friends o de Two and a half man. Pero si hablamos de running, el único maratón verdadero es una carrera con una distancia exacta de 42 km. y 195 metros. El origen de esa distancia es una historia que la mayoría de los corredores conoce, pero la dejaremos para otro momento para dedicarle el espacio que se merece.

Esta mañana me tocó completar el entrenamiento más largo con vista a la carrera, ya que a partir de ahora la carga de trabajo desciende significativamente, porque hay que empezar a guardar fuerzas para el día de la competencia. Fueron 34 km de fondo* que se extendieron desde mi casa en Salguero y Las Heras hasta la zona de Perú Beach en San Isidro, para luego regresar hasta cerca de Libertador y Bulrrich, que es el punto de encuentro con mis compañeros de equipo.  A pesar de que los corrí sin compañía ni música me resultaron muy entretenidos, y los terminé tan entero que hasta me di el lujo de picar los últimos 300 metros. Hacer el fondo solo me vino bien pensando en el Cruce de Los Andes que tendrá lugar en febrero de 2014, ya que por primera vez voy a correr esta carrera de tres días en categoría individual.

Este año entrené a conciencia y tengo razonables expectativas de mejorar mis anteriores performances. Pero carreras son carreras y mucho más cuando la distancia es tan grande y estamos expuestos a una cantidad enorme de imponderables. Aunque hagamos todos los deberes, la posibilidad de que algo salga mal y nos vaya mal (o no tan bien como esperábamos) está a la vuelta de la esquina, y es importante saberlo para evitar posibles frustraciones. Me tranquiliza que, a diferencia de las veces anteriores, al menos por ahora no estoy demasiado obsesionado.

Este va a ser mi tercer maratón. Los dos primeros los corrí también en Buenos Aires en los años 2007 y 2008, y en ninguno de ellos me fue bien, aunque por razones totalmente diferentes. En el primero no estaba ni siquiera mínimamente preparado. No había realizado el entrenamiento indicado, que implica estar corriendo por lo menos con un año de anterioridad y los últimos tres meses con un plan bien específico. Pero tampoco tenía unas zapatillas adecuadas, ni me había alimentado e hidratado correctamente la semana anterior. Estaba obsesionado con completar un maratón de la manera que fuere y lo logré, pero les aseguro que fue un verdadero suplicio y esa experiencia me sirvió para aprender.

Para el año siguiente, mi preparación en todo sentido fue bastante mejor. Si bien no estaba en condiciones óptimas, había cumplido con el entrenamiento indicado y fantaseaba, no solamente con terminar la carrera , sino tambien con hacer un buen tiempo. En la primera mitad me fue acorde con mis expetativas, pero luego comencé a padecer fuertes dolores de estomacales. Al principio traté de ignorarlo, pero a medida que pasaban los kilómetros la situación empeoraba, porque además de as fuertes punzadas me descompuse. Finalmente, alrededor del Km 33 paré para ir al baño en una estación de servicios y me desesperé cuando ví que el de varones estaba clausurado. Sin pensarlo mucho entré en el de mujeres, en el que por suerte no había nadie, pero cuando intenté volver a correr me di cuenta que el dolor me había consumido todas las fuerzas y completé los 9 km. que me faltaban alternando largas caminatas con un trote medio mentiroso.

Quizás los que leyeron el post anterior sobre por qué las mujeres tienen que hacer cola para ir al baño y cómo solucionar este flagelo (https://pabloperelman.wordpress.com/2013/09/20/basta-de-hacer-cola-para-ir-al-bano-una-propuesta-feminista/?preview=true&preview_id=806&preview_nonce=efe0046569&post_format=standard), estarán pensando que soy un hipócrita que escribo defendiendo una causa, pero que en la práctica hago todo lo contrario. Tienen razón, pero creánme que Uds. hubieran hecho lo mismo que yo.

*El entrenamiento de fondo consiste en correr distancias relativamente largas, por lo general de más de 10 km., a un ritmo suficientemente lento que permita mantener una conversación.

corredores hombres

El Sábado saluda al Domingo

sabado saluda al domingo

Mañana es domingo. Parece increíble pero siento que pasó mucho más que una semana desde que comencé a escribir este blog. Es la misma sensación que se tiene los primeros días de unas buenas vacaciones: por ahí son solo cuatro o cinco días, pero a uno le parece que van diez.

Me puse a escribir ahora porque mañana, en mi camino hacia el maratón de Buenos Aires que correré el domingo 13 de octubre, mañana me toca hacer un fondo de 30 kilómetros. Después tengo almuerzo familiar en lo de mis padres, y cuando vuelva a mi casa quiero ir a parar a la cama sin escalas para dormir la siesta. Así que digamos que estoy trabajando un sábado a la noche para tener el domingo libre.

Había pensado poner otro microrrelato de hasta cien palabras que escribí hace un par de días, pero lo acabo de releer y definitivamente no me convence. Lo voy a dejar un tiempito madurando a ver si le encuentro un remate más potente.

Lo que me gustaba de este cuento, por ahora fallido, es que es una historia real. Y ya que salió este tema, les hago una aclaración. Muchos me preguntaron por privado si la historia trágica de amor contenida en las 98 palabras de “Una relación muy breve” (va el link para los que no la leyeron) https://pabloperelman.wordpress.com/2013/09/11/el-cuento-mas-corto-del-mundo/?fb_source=pubv1) era una historia real y, más específicamente, si yo era el protagonista. Lamento desilusionar a los lectores, pero no. El relato es pura ficción: ni me ocurrió a mi ni a nadie que yo conozca. Les digo más: si sumamos la cantidad de veces que le dije en toda mi vida un piropo a una chica en la calle, o que me acerque a hablarle a una desconocida, me da como resultado cero. Alguien muy avispado podrá decir que en el cuento el protagonista tampoco dice piropos ni pronuncia palabra, pero tampoco me acerque jamás a abrazar a una mujer ni en el subterráneo ni en un boeing 787. Algunos de Uds. me conocen y para otros soy solo el escritor de este blog, pero se los confieso a todos: soy una persona muy tímida.

Tengo hambre así que me voy a cocinar las pastas para el fondo de mañana y quizás después mire una película con María Eva. Un milagro que produjo el blog es que tengo totalmente abandonadas las series de Netflix, luego de estar al borde de caer en un estado de adicción profunda. Que terminen bien el finde.