#NiUnaMenos. Una bisagra que hace historia y llegó para quedarse

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Yo creo que hay días fundacionales o días bisagra. No es que la historia empiece esos días. No comenzó el 25 de mayo el deseo de ser un pueblo libre, ni el 9 de julio la aspiración de ser independientes. En esas fechas quedaron simbolizadas luchas anteriores. Antes y después hubo mucha sangre derramada. La fecha fundacional más importante que yo viví fue hace ya 33 años. Era el 30 de marzo de 1982. La dictadura más sangrienta de la historia argentina llevaba seis años en el poder y parecía que no se iba a ir más. Yo estaba muy ansioso y entusiasmado porque ese día había una marcha convocada por todos los partidos políticos, los sindicatos, los estudiantes. Teníamos miedo pero igual la Plaza de Mayo se llenó. Había una multitud que cantaba “Pan, paz, trabajo, la dictadura abajo”. La reunión de tanta gente desafiando la prohibición y sacándose la mordaza de la autocensura nos llenaba de felicidad y algarabía.

En un instante se desató la represión. Nos cagaron a palos, nos tiraron gases lacrimógenos, nos bañaron con sus camiones hidrantes, nos desmovilizaron, a muchos nos metieron presos. Tres días después los militares invadieron Malvinas y aprovecharon una causa histórica para intentar perpetuarse en el poder. Lo que pasó después es una historia trágica y conocida. Como la certeza que ese 30 de marzo fue para los militares el principio del fin, y para el pueblo argentino el primer grito fuerte para que nos devolvieran la libertad que nos habían robado, luego de matar a miles de argentinos y sumergir a millones en la miseria. Valió la pena ese 30 de marzo. La locura de Malvinas hubiera ocurrido igual, quizás un tiempo más tarde.

Hoy es 3 de junio de 2015. E intuyo que será otro día fundacional. No empieza hoy la lucha contra la violencia de género y el femicidio. Pero ha sido hasta el momento una lucha de pocos, invisibilizada en muchos casos. Silenciada en otros. Esta tarde cuando en más de 100 plazas de todo el país cientos de miles de personas digan #NiUnaMenos, cuando las cámaras de televisión registren una multitud protestando con algarabía, cuando los diarios y las revistas relaten la gesta en sus crónicas, cuando las redes sociales ardan con sus fotos, consignas y debates, difícilmente haya vuelta atrás. Vienen días difíciles para los machos violentos y los femicidas. Una sociedad alerta los va a comenzar a vigilar más de cerca. Menos mujeres van a esperar a ser maltratadas o golpeadas para reaccionar. Estarán más atentos sus familiares y amigos. El Estado deberá estar a la altura de las circunstancias. Y los políticos deberán entender que la foto con un cartel es solo un punto de partida para compromisos concretos, y no un capítulo más de su campaña electoral.

Pero además hoy es un día fundacional en la lucha contra el machismo. Y a favor del feminismo, si entendemos que la lucha de las mujeres es tener los mismos derechos y oportunidades que los varones, sin que eso implique perder ninguna identidad, ni pretender ser iguales. En ese futuro que vislumbro cercano, a ningún colectivo de varones se le ocurrirá como hace 20 años o ahora, enaltecer (más en serio o en tono de broma), a un odontólogo que asesinó a su mujer, a sus dos hijas y a su suegra, porque tuvieron el tupé de burlarse de él.

Hace 33 años que no tengo el mismo entusiasmo y la ansiedad por asistir a una marcha. Será que intuyo que hoy también será una fecha fundacional, en la que comenzaremos a acorralar a los violentos y a los asesinos. Entre todos vamos a conseguir que paren de maltratar, golpear y matar.

Hoy es un día hermoso. Nos vemos a la tarde.

#NiUnaMenos

Los muchachos feministas

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Los muchachos feministas. Proclama. #NiUnaMenos

Liniers ni una menos

Los muchachos feministas pensamos que las mujeres deben ganar lo mismo que los varones cuando realizan igual trabajo o tarea, pero las estadísticas muestran que, en promedio, reciben una cuarta parte menos.

Los muchachos feministas creemos que los ascensos deben otorgarse a las personas que están más preparadas para un determinado puesto, sin importar si se trata de un varón o una mujer, así como ambos tienen el mismo derecho a capacitarse.

A los muchachos feministas no nos parece bien que solo sean las mujeres las que tengan que faltar al trabajo cuando los chicos se enferman, porque siempre el nuestro es más importante que el de ellas.

Los muchachos feministas que somos padres sentimos que tenemos la misma obligación que las mujeres de llevar a nuestros hijos al médico, de revisar sus cuadernos o de asistir a las reuniones de padres del colegio. Aunque por razones culturales o de conveniencia, muchas veces no lo hacemos.

Los muchachos feministas sabemos que tenemos que compartir las tareas domésticas con nuestras mujeres que también trabajan, y que no es suficiente con que simplemente las “ayudemos” o “colaboremos”.

Los muchachos feministas pensamos que las mujeres tienen derecho a decidir sobre su salud sexual y reproductiva, y que el Estado y las leyes deben adecuarse para respetar sus puntos de vista individuales.

Los muchachos feministas no toleramos que, bajo el argumento de los celos o de una supuesta moral victoriana, haya varones que ejerzan de manera cotidiana una tortura psicológica sistemática sobre sus mujeres, coartando su libertad para maquillarse, vestirse o arreglarse como les plazca. Por lo tanto no aceptamos argumentos tales como “esa pollera es demasiado corta”, “ese escote es muy pronunciado”, o “ese maquillaje es provocativo”.

Los muchachos feministas desconfiamos de los hombres que, porque dicen “amar demasiado a sus mujeres”, las someten permanentemente a escenas de celos violentas, las acusan de cometer infidelidades que solo están en sus fantasías, y las persiguen sin pausa con el fin de comprobar el producto de su afiebrada imaginación.

Los muchachos feministas no creemos en las disculpas recurrentes de los violentos que, para dejar atrás una golpiza o una sarta de insultos, llegan a casa con un ramo de flores, renovadas declaraciones de amor infininito y eterno, y la enésima promesa de un cambio de actitud definitivo.

Los muchachos feministas detestamos que haya varones que a través del desprecio y la violencia diaria, minan o destruyen la autoestima de sus mujeres, hasta convencerlas de que solamente permaneciendo al lado de ellos lograrán escapar de un destino de desgracia y miseria.

Los muchachos feministas aborrecemos a los hombres que amenazan a sus mujeres con lastimar a sus hijos, sino aceptan las condiciones de convivencia que ellos les imponen, si osan denunciarlos ante la justicia, o intentan separarse de ellos.

Los muchachos feministas no soportamos que se le ponga la mano encima a una mujer, aprovechando de manera cobarde la fuerza de machos, y ejerciendo sobre ella violencia de género.

A los muchachos feministas nos desespera que casi todo los días en algún rincón del país una mujer muera a manos de la locura asesina de un hombre, y que todavía algunos medios de comunicación se refieran a estos femicidios como “crímenes pasionales”.

A los muchachos feministas nos complace el apoyo generalizado que ha recibido el llamado a la marcha del 3 de junio bajo la consigna #NiUnaMenos por parte de casi todos los sectores y personalidades políticas del país, pero nos preocupa que en muchos casos pueda tratarse solamente de un reflejo oportunista en el contexto de un año electoral.

Los muchachos feministas pretendemos que tanto los políticos como los medios de comunicación se preocupen por los femicidios y la violencia de género los 365 días del año, y que eso se traduzca en el apoyo a políticas concretas para evitar tanta tragedia.

Los muchachos feministas estamos convencidos de que la violencia de género y los femicidios, son temas demasiado graves para dejárselos solo a las mujeres.

Por todo esto, y seguramente mucho más, los muchachos feministas marcharemos juntos con nuestras mujeres, madres, hermanas, hijas, amigas y compañeras de trabajo el 3 de Junio a la Plaza del Congreso y a todas las plazas del país en donde haya una convocatoria, para decir muy fuerte: Basta de Femicidios. #NiUnaMenos.

#NIUNAMENOS